
pena que vale pena
de bar, de botella...
viudo de mil noches
peregrino oscuro
de barrio-bajo fondo,
con el sexo en punto rojo
de pasiones
y mis manos derramando
viceras sobre la hoja
de este instante...
tinta en sangre,
jugo agridulce
de deseo...emociones.
y en penumbras
apenas un rostro...
una loba,
una prima hermana
embriagada de palabras
vodka de poesía
aullidos nocturnos
a la vuelta de la esquina
de todos nuestros sueños.
la sed arde en la garganta...
la sed es lo mas digno que tenemos...
jugar a jugarse
juegos perdidos,
apostar fuerte
por un brillo de ojos cegador,
brillando allí
donde nadie quiere ver
donde nadie entiende nada...
donde el viudo prende otro cigarro
y en el humo dibuja otra poesía...
recibo señales en el
vidrio empañado
del bar que me guarda...
puedo sentir
tu aliento en mi cuello...
beso tu mano
quemando distancias...